El concurso consecutivo y la persona física

Se puede apreciar insolvencia de una persona física y, por tanto, la declaración de concurso consecutivo, aunque se tengan ingresos regulares, teniendo que probarse con datos objetivos que con la reducción de sus gastos bastaría para atender las cuotas crediticias.

Así lo entiende la AP Barcelona en su auto de 26 de febrero de 2021, resolviendo recurso contra sentencia que desestimaba la solicitud de concurso consecutivo por el mediador concursal al no tener por acreditada la situación de insolvencia del deudor y, en definitiva, por no concurrir el presupuesto objetivo del concurso (art. 2.3 TRLC). Según el juez de instancia, no resultaba acreditada la imposibilidad del deudor de cumplir con sus obligaciones exigibles.

Insolvencia como presupuestos de la declaración del concurso consecutivo

El art. 695 TRLC, cuando hace referencia al concurso consecutivo menciona dos presupuestos:

  1. a) Subjetivo, donde se identifica a los sujetos legitimados activamente para solicitarlo.
  2. b) Formal, donde identifica qué situaciones permiten acceder a este concurso.

Entiende el Tribunal que, aunque es cierto que la Ley no prevé, en sede de consecutivo, el requisito objetivo relativo a la concurrencia de una situación de insolvencia, sí consta este presupuesto en la regulación del acuerdo extrajudicial de pagos, donde el art. 631.1 TRLC exige que el deudor se encuentre en situación de insolvencia, con arreglo a lo dispuesto en el art. 2 de esta Ley, o que prevea que no podrá cumplir regularmente con sus obligaciones.

Esto implica que la declaración del concurso consecutivo no es automática y debe analizarse si el deudor sigue en situación de insolvencia, puesto que podría suceder que tal situación hubiera desaparecido durante la tramitación del acuerdo extrajudicial de pagos, de forma que el deudor pueda atender puntualmente el pago de sus créditos y no sea necesario solicitar el concurso consecutivo o, solicitado por el mediador, el deudor se oponga alegando la desaparición de la insolvencia.

El art. 705.1 TRLC exige el mantenimiento del presupuesto objetivo del concurso durante toda la tramitación del expediente previo y como requisito para la solicitud y, por tanto, declaración del concurso consecutivo.

El art. 705. 3 TRLC prevé la situación de insolvencia como presupuesto para la solicitud, cuando indica que si la propuesta no fuera aceptada, y el deudor continuara incurso en insolvencia, el mediador concursal solicitará inmediatamente del juez competente la declaración de concurso, que el juez acordará también de forma inmediata.

Por tanto, es necesario la existencia de una situación de insolvencia actual o inminente, que debe persistir al tiempo de la solicitud y declaración del concurso consecutivo. En caso contrario, carecería el concurso de su requisito objetivo, la insolvencia, y no debería ser declarado.

Aplicación de la doctrina expuesta

La resolución recurrida considera que el deudor no acredita suficientemente la situación de insolvencia. No obstante, se encuentra en estado de insolvencia el deudor cuando no puede cumplir regularmente sus obligaciones exigibles y el art. 2.4 TRLC enumera hechos externos de especial gravedad presuntamente reveladores de esa situación de insolvencia.

En un concurso necesario, debe sustentarse la insolvencia del deudor en ese catálogo de hechos establecido con carácter taxativo por el art. 2.4 TRLC. En cambio, cuando la solicitud de concurso la presenta el deudor la insolvencia puede fundarse en esos mismos hechos o en cualquier otro distinto.

Uno de los hechos externos enumerados en el art. 2.4 TRLC hace referencia al sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones del deudor.

Además, La Ley, contrariamente a lo que indica la resolución recurrida, no exige que el deudor o el solicitante del concurso acredite documentalmente todos y cada uno de los créditos que figura en la lista, máxime en un concurso consecutivo que ha estado precedido de un acuerdo extrajudicial de pagos en el que el mediador concursal ha debido verificar la existencia de los créditos.

Señala el Tribunal que el ahora recurrente adeuda una cantidad superior a los 220.000 euros y, aunque el deudor percibe una retribución bruta anual de unos 40.000 euros, la situación que se describe en la solicitud pone de manifiesto una imposibilidad real de cumplir regularmente con las obligaciones exigibles, lo que ha llevado a la deudora a recurrir reiteradamente a la financiación externa.

La alusión, en la resolución recurrida, a que no se ha acreditado la situación de insolvencia y a que bastará con el deudor que elimine o reduzca gastos para atender las cuotas crediticias , no deja de ser una mera elucubración que no se sostiene en ningún dato objetivo.

Ley Concursal