El concurso consecutivo en la Ley de Segunda Oportunidad

El concurso consecutivo es la segunda fase recogida en la Ley de Segunda Oportunidad, que se produce si no se logra un acuerdo extrajudicial de pagos por el mediador concursal, que será el encargado de declararlo.

Presupuestos del concurso

El concurso consecutivo contiene dos presupuestos:

  1. a) Subjetivo, donde se identifica a los sujetos legitimados activamente para solicitarlo
  2. b) Formal, donde identifica qué situaciones permiten acceder a este concurso.

No obstante, la Ley Concursal no prevé, en sede de consecutivo, el requisito objetivo relativo a la concurrencia de una situación de insolvencia, pero sí consta este presupuesto en la regulación del acuerdo extrajudicial de pagos, donde el art. 631.1 TRLC exige que el deudor se encuentre en situación de insolvencia o que prevea que no podrá cumplir regularmente con sus obligaciones.

La declaración del concurso consecutivo, por tanto, no es automática, debiendo analizarse si el deudor sigue en situación de insolvencia, puesto que podría suceder que tal situación hubiera desaparecido durante la tramitación del acuerdo extrajudicial de pagos, de forma que el deudor pueda atender puntualmente el pago de sus créditos y no sea necesario solicitar el concurso consecutivo o solicitado por el mediador el deudor se oponga alegando la desaparición de la insolvencia.

La norma exige el mantenimiento del presupuesto objetivo del concurso durante toda la tramitación del expediente previo y como requisito para la solicitud y, por tanto, declaración del concurso consecutivo

Lo anterior viene recogido en el art. 705.1 TRLC prevé que «el mediador concursal deberá solicitar de inmediato la declaración de concurso de acreedores si, antes de transcurrido el plazo mencionado en el apartado 3 de este artículo, decidieran no continuar con las negociaciones los acreedores que representasen al menos la mayoría del pasivo que pueda verse afectada por el acuerdo y el deudor se encontrase en situación de insolvencia actual o inminente».

Por tanto, la existencia de una situación de insolvencia actual o inminente debe persistir al tiempo de la solicitud y declaración del concurso consecutivo, ya que, en caso contrario, carecería el concurso de su requisito objeto, la insolvencia, y no debería ser declarado.

En ningún caso el mediador concursal puede limitar o decidir qué tiene que hacer el deudor con su patrimonio, aunque el art. 369 TRLC establece que desde la presentación de la solicitud de mediador, el deudor se abstendrá de realizar cualquier acto de administración y disposición que exceda los actos u operaciones propias del giro o tráfico de su actividad.

Contenido del concurso

Dentro de esta segunda etapa se analizan las posibilidades de aprobar:

Plan de pagos, que puede tener una duración de hasta 5 años, estableciendo condiciones especiales de pago.

La propuesta debe ser proporcional a los recursos del deudor. La propone el mediador atendiendo al patrimonio del deudor. A.-demás deben aceptarlo los acreedores.

Beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI), que es el sistema que permite cancelar todas las deudas que no se puedan asumir.

Trámites del concurso consecutivo

El encargado de promover el concurso consecutivo es el mediador concursal.

Deberá tramitar el concurso consecutivo siempre que:

  • Obtenga un convenio con los acreedores que exija liquidar el patrimonio del deudor insolvente, no pudiendo cumplirse las obligaciones de pago.
  • No obtenga las mayorías necesarias para aprobar el acuerdo extrajudicial de pagos o se abandonen prematuramente las negociaciones.

Abierto el concurso consecutivo, el mediador concursal asumirá las funciones propias de la administración del concurso.

En su propuesta, el mediador concursal aportará un informe (indicando una serie de datos relevantes sobre la situación del deudor) y un pronunciamiento sobre el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho.

Otros aspectos

El concurso consecutivo es liquidativo, por lo que el deudor no puede realizar nuevas actividades que comprometan su patrimonio con deudas que no sean concursales.

El deudor puede mantener una actividad laboral o profesional posterior, pero no podrá realizar inversiones sobre el patrimonio para nuevas actividades si no se ha pagado la deuda concursal. Esa segunda oportunidad en la actividad empresarial se produce una vez conseguida la completa exoneración.