Los concursos sin masa: consideraciones generales

La existencia de masa activa suficiente, al menos, para la satisfacción de los gastos del propio concurso de acreedores, es una exigencia derivada de la finalidad principal del proceso concursal, que no es otra que el pago de los acreedores.

No constituye presupuesto de la declaración de concurso, sino que la insuficiencia de masa activa conforma una causa de conclusión del concurso. La conclusión del concurso con el archivo de las actuaciones procede en cualquier estado del procedimiento, cuando se compruebe la insuficiencia de la masa activa para satisfacer los créditos contra la masa.

La legislación concursal no considera la suficiencia de la masa como un presupuesto de admisibilidad de la declaración, pero la insuficiencia de masa sí se tiene en cuenta en sede de conclusión del concurso, diferenciando entre:

– la conclusión por insuficiencia de la masa activa simultánea a la declaración del concurso (el llamado concurso exprés) y

– la conclusión por insuficiencia de la masa activa posterior al auto de declaración del concurso.

Así, se contemplan supuestos distintos de «concurso» del concurso en donde la masa activa no es suficiente para atender los créditos contra la masa y, por tanto, se produce una suerte de transformación de la prelación y preferencia de créditos, ya que en caso de insuficiencia de la masa activa se seguirá el orden de prelación previsto específicamente para este supuesto.

Consecuencias que inciden en el curso del proceso

En este sentido, la suficiencia o insuficiencia de la masa activa genera determinadas consecuencias que inciden en el curso del proceso concursal. En particular, la insuficiencia de la masa activa puede conllevar el archivo del procedimiento concursal cuando la misma lo sea en comparación a los créditos contra la masa y se reúnan las condiciones que permiten su conclusión (sin perjuicio de que cuando el concurso de acreedores concluya por insuficiencia de masa será posible su reapertura.

La actual regulación deja paso a otras posibilidades a partir de la afirmación de que la reapertura se producirá en aquellos casos en que proceda. El concurso reabierto no es un nuevo concurso, sino la continuación de un procedimiento que habría concluido solo de una forma provisional por la insuficiencia de masa, que vuelve a producir sobre el deudor y los acreedores los efectos propios de todo concurso.

Deben tenerse en cuenta los efectos específicos de la conclusión del concurso para la:

  1. a) Persona natural: en caso de conclusión del concurso por insuficiencia de masa activa, el deudor persona natural quedará responsable del pago de los créditos insatisfechos, salvo que obtenga el beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho.

Los acreedores pueden iniciar ejecuciones singulares, en tanto no se acuerde la reapertura del concurso o no se declare nuevo concurso. Para tales ejecuciones, la inclusión de su crédito en la lista definitiva de acreedores se equipara a una sentencia firme de condena.

  1. b) Persona jurídica: la resolución judicial que declare la conclusión del concurso por insuficiencia de la masa activa del concursado persona jurídica ha de acordar la extinción de la persona jurídica concursada y disponer la cancelación de su inscripción en los registros públicos que corresponda, a cuyo efecto se expedirá mandamiento conteniendo testimonio de la resolución firme.

De manera que, si concurren los requisitos para que pueda producirse la conclusión del concurso por insuficiencia de la masa activa, la administración concursal ha de comunicar esta circunstancia al juez del concurso y, desde que se produzca esa comunicación, el pago de los créditos vencidos o que venzan después de la comunicación se realizará conforme al orden establecido legalmente para este supuesto y, en su caso, a prorrata dentro de cada número.

Solución liquidatoria, pero sin plan de liquidación

Por tanto, se está ante una solución liquidatoria, pero sin plan de liquidación, que parte de la insuficiencia de masa activa para atender los créditos contra la masa en el concurso. Esta liquidación derivada de la insuficiencia de bienes y derechos para atender el pago de los créditos contra la masa no resulta voluntaria, sino que genera una obligación -un deber- para el administrador concursal, con la consiguiente posibilidad, en su defecto, de incurrir en responsabilidad.

La regla general de pago de créditos contra la masa se modifica cuando la masa activa del concurso no sea suficiente para atender de forma ordinaria los créditos contra la masa, es decir, el coste del propio concurso, precisándose la necesidad de que la administración concursal comunique esta insuficiencia de masa activa. En tal caso, el concurso de acreedores ha de concluir (art. 465.5 TRLC), ya que se revela la imposibilidad de que el concurso cumpla su propia función de pago a los acreedores concursales en la mayor medida posible, si bien se exige, además, como es lógico, que no sea previsible la obtención de fondos para la masa activa mediante el ejercicio de acciones rescisorias o la calificación culpable del concurso.

Cuando la administración concursal considere que la masa activa del concurso será insuficiente para el pago de los créditos contra la masa, la regla de satisfacción de los créditos contra la masa a sus respectivos vencimientos (art. 245 TRLC) se modifica por la que establece un orden de pago de los que se encontraran pendientes de satisfacción.

Al regular el pago de los créditos contra la masa en caso de insuficiencia de la masa activa (art. 250 TRLC) se establece que desde que la administración concursal comunique al juez del concurso que la masa activa es insuficiente para el pago de los créditos contra la masa, el pago de esos créditos vencidos o que venzan después de la comunicación se debe realizar conforme al orden siguiente, y, en su caso, a prorrata dentro de cada número:

1º. Los créditos salariales de los últimos treinta días de trabajo efectivo en cuantía que no supere el doble del salario mínimo interprofesional;

2º. Los créditos por salarios e indemnizaciones en la cuantía que resulte de multiplicar el triple del salario mínimo interprofesional por el número de días de salario pendientes de pago.

3º. Los créditos por alimentos devengados tras la apertura de la fase de liquidación en cuantía que no supere el salario mínimo interprofesional;

4º. Los créditos por costas y gastos judiciales del concurso de acreedores; y

5º. Los demás créditos contra la masa.

A lo anterior se añade una excepción respecto de los créditos contra la masa que sean imprescindibles para la liquidación (art. 250.2 TRLC). En este marco, invocando la necesidad de evitar la arbitrariedad de la administración concursal a la hora de atribuir la consideración de «créditos imprescindibles para concluir la liquidación», a los efectos de ser satisfechos de forma prededucible y, por ello, con anterioridad al resto de los créditos, el Tribunal Supremo ha destacado la necesidad de autorización judicial, con audiencia de los interesados.

Es necesaria la comunicación de la insuficiencia de masa al juez del concurso y la autorización judicial -en los términos indicados- para el pago de los que se consideren créditos contra la masa imprescindibles para la liquidación.

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Redacción Ley Concursal